Matisse y el encanto de Oriente en exhibición en Roma

matisse arabesque

La influencia que el Oriente tuvo en la pintura de Henri Matisse se encuentra en exhibición hasta el 21 de Junio en las Caballerizas del Quirinal de Roma en “Matisse Arabesque”, una exposición que reúne más de un centenar de obras del artista francés de los principales museos del mundo. La exposición cuenta el encanto hacia el Oriente a través los ojos occidentales del artista, pintor revolucionario en la historia del siglo XX.

Para Matisse el descubrimiento del Oriente fue gradual y tuvo lugar a través de exposiciones y encuentros, pero sobre todo viajes. A partir de la Algeria influencias y experiencias orientales se mezclaron con la frecuentación y el estudio de sus contemporáneos – como Picasso y los vanguardistas – convirtiéndose en ideas visuales con dibujos preciosos y colores brillantes. El Arabesque es el hilo conductor de la exposición, utilizado por Matisse en una nueva forma, creando espacios que se superponen y que se refieren a lugares mágicos y distantes al igual que los de Oriente.

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La exposición incluye dibujos, cerámicas, textiles, disfraces y trajes diseñados para el ballet, donde las influencias del Oriente son descritas como un “otro lugar”. Por lo tanto se pueden admirar obras como Retrato de Yvonne Landsberg, donde se siente la influencia del primitivismo con colores oscuros y signos geométricos y la Rama de ciruelo, fondo verde con picos de colores. En Marroquí en verde y La esquina del estudio resulta la relación con el arte islámico, luego se pueden admirar también hermosos paisajes como en Jardín marroquí, dominado por el verde y rosa. Para terminar con los Peces dorados de 1912 que expresa la máxima contaminación de géneros y estilos.

Obras maestras como Chica con sombrero pérsico, Zorah en la terraza y Biombo morisco dan testimonio de la extraordinaria capacidad de Matisse de evocar mundos de belleza antigua y fabulosa a través de una pintura inspirada en la tradición del norte de África y de Medio Oriente. Otras obras como Tazón de fruta y hierda en flor muestran cómo el artista ha vuelto su mirada hacia culturas aún más distantes y misteriosas, como aquellas de África Central o del Lejano Oriente.

Además el encanto de Matisse para el mundo de la decoración textil se cuenta a través de su colaboración con los Ballets Rusos. El artista trabajó para los disfraces para el ballet Le chant du rossignol puesto en escena en 1920 por la compañía de Diaghilev con música de Stravinsky y coreografía de Massine.

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